doi:10.5477/cis/reis.195.125-142
Aprendiendo de los obituarios académicos (y otros homenajes): prácticas narrativo-discursivas ante la vida y muerte de colegas
Learning from Academic Obituaries (and other Tributes): Narrative-discursive Practices about Life and Death of Colleagues
Miguel S. Valles Martínez
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Palabras clave Capital simbólico
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Resumen En este artículo encuadramos teóricamente el estudio de los obituarios académicos dentro de la sociología de la muerte, antes de abordar el análisis de los in memoriam publicados por la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (REIS) desde 1978 hasta 2024. La caracterización de estos ofrece una variedad de formas narrativas y prácticas discursivas ante la muerte de colegas que aporta conocimiento tipológico sobre tales necrológicas, las redes y biografías intelectuales y sus procesos asociados de visibilización y consagración. El estudio de caso alrededor de la REIS ha precisado su contextualización en el panorama cambiante de revistas sociológicas en el lapso temporal abarcado, así como la consideración de otros homenajes. El importante número de obituarios contrasta con la escasa atención al análisis sociológico de este material en dichas revistas. |
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Key words Symbolic Capital
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Abstract This article theoretically situates the study of academic obituaries within the sociology of death. It then analyses the In Memoriam notices published by the Revista Española de Investigaciones Sociológicas (REIS) from 1978 to 2024. Their characterisation yields a wide range of narrative forms and discursive practices used in the face of the death of colleagues. It also provides typological insights into these academic obituaries, intellectual networks and biographies, as well as their associated visibility and consecration processes. While this case study is centred on the REIS, it is further contextualised within the changing landscape of sociological journals over the period considered and incorporates other forms of tribute. The significant number of obituaries published contrasts with the scant attention given to the sociological analysis of this material in these types of journals. |
Cómo citar
Valles Martínez, Miguel S. (2026). «Aprendiendo de los obituarios académicos (y otros homenajes): prácticas narrativo-discursivas ante la vida y muerte de colegas». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 195: 125-142. (doi: 10.5477/cis/reis.195.125-142)
La versión en inglés de este artículo puede consultarse en http://reis.cis.es
Miguel S. Valles Martínez: Universidad Complutense de Madrid | msvalles@ucm.es
Introducción
El proceso de aprendizaje, expresado mejor con el verbo en gerundio del título, pone el telón de fondo a una nueva aventura de investigación iniciada tiempo atrás, precipitada por la muerte de un gran número de colegas en el último lapso generacional. Hay, sin duda, un deseo de conocimiento sociológico, pero lo que anima de modo especial es la intención de homenaje a personas que han formado parte del paisaje humano, personal y profesional, no solo de quien escribe, sino de quienes han hecho posible esta y otras revistas.
Se ha optado por anunciar los otros homenajes (en vida, póstumos), además de los obituarios, para dejar más abierta la acotación y consideración de formas más diversas de expresión de recuerdo, reconocimiento, así como de desmemoria u olvido, ante la vida y la muerte de colegas más o menos próximos al campo propio de conocimiento o especialización. Ni una ni otra de las expresiones precedentes en cursiva responden a modalidades estandarizadas o universales, sino que más bien han ido adoptando formas diversas a lo largo del tiempo (Starck, 2004) y en cada soporte de producción-difusión (Williams, 2003). Starck, desde la práctica profesional del periodismo y la formación universitaria, hace aportaciones sobre la evolución de un arte que considera más centrado en captar la vida que la muerte, y que requiere investigación, además de dotes narrativas. Williams, desde la sociología, advierte que, si bien la prensa (local y nacional) ha solido destacar en la autoría y difusión de los obituarios, estos también se han elaborado y publicado por otras entidades comerciales y profesionales. No se olvida de mencionar los sitios web (sitios que, a su vez, promueven unas y otras organizaciones, vinculadas a los medios de comunicación o a otras entidades, y que en algunos casos facilitan o admiten aportes del público).
En este artículo no se descarta la atención a algunos aportes hechos desde las ciencias de la información, pero el foco principal se orienta desde y hacia la sociología y otras ciencias sociales afines, como se verá en el apartado siguiente sobre el marco teórico.
Encuadre teórico de obituarios academicos
(y homenajes póstumos).
La muerte remirada con ojos sociológicos y de otras ciencias sociales
Michael Kearl (2009: 291), el autor del libro más citado sobre sociología de la muerte, publicado en 1989 con un título llamativo (Endings. A Sociology of Death and Dying), ofrece en un escrito posterior una relación de disciplinas entre las ciencias sociales y las humanidades, donde menciona la historia primero. Las otras disciplinas referidas son: «psicología social, filosofía, antropología, religión, ciencias políticas y sociología» y advierte sobre la dificultad de la demarcación de una sociología de la muerte debido a los solapamientos entre unos y otros campos. Ello sirve aquí también para recordar la figura y la obra sobre la muerte en Occidente, elaborada por un historiador de domingo, como Philippe Ariès se autodefinió, en cuya biografía ha quedado la pincelada de su relación con el también historiador francés –pero, además, filósofo, sociólogo y psicólogo– Michel Foucault. Ariès fue de ayuda para que se publicase la tesis doctoral de Foucault y este escribió el obituario al fallecer Ariès, apenas cuatro meses antes de la propia muerte de Foucault. Ello ayuda a entender la dificultad demarcatoria y los solapes disciplinares referidos por Kearl.
Entre nosotros, desde la sociología sobre la muerte publicada en España, Marí-Klose y De Miguel (2000) se han hecho eco también de una parte de la obra de Ariès. Más aún, De Miguel cuenta con una amplia trayectoria de publicaciones en esta especialidad, cuya atención excede el foco de este artículo. Baste anotar aquí que edita el primer monográfico sobre Sociología y Medicina, que publica la revista Papers en 1976, y que, en uno de sus artículos recientes (De Miguel, 2020), analiza el aprendizaje sobre la muerte, presente y ausente, en los manuales de medicina con los que se forman las nuevas promociones de estudiantes.
En el panorama internacional de lo publicado (y más citado o recomendado) sobre sociología de la muerte (Faunce y Fulton, 1958; Riley, 1983; Walter, 2008) cabe colegir una evolución y evaluación de esta especialidad, en tanto necesitada de mayor atención por parte de las ciencias sociales en general y la sociología en particular. Merece destacarse la amplia trayectoria investigadora de Tony Walter, que culmina como profesor emérito de Death Studies, en la universidad británica de Bath. Su atención al binomio muerte y sociedad ha abarcado una variedad de aspectos, entre los que destaca no solo el cuidado al final de la vida, sino las prácticas funerarias, entre otros focos temáticos (Walter, 1993, 2017; Walter y Bailey, 2020). En el último trabajo referido se resalta la consideración de los funerales como contextos estratégicos para la indagación sociológica («a significant arena»1). Se aboga por un concepto tanatológico («disenfranchised grief»2), que señala la especial significación de algunas relaciones, aunque no sean de consanguinidad familiar. En palabras de Walter y Bailey (2020: 177): «Se puede sentir un dolor intenso por cualquier persona con la que se sienta una conexión cercana, independientemente de la relación familiar formal».
Desde la academia sociológica danesa de la Universidad de Aalborg, Jacobsen edita una obra colectiva que aparece en 2017, cuyo llamativo título adjetiva la sociedad de postmortal y apuesta por la sociología de la inmortalidad; nuevos códigos o ideas conceptuales que han resultado útiles, también, para el análisis de los materiales reunidos en este artículo sobre los obituarios académicos. Palabras clave como inmortalidad simbólica, digital o la inmortalización de celebridades. El libro se concibió para ser coeditado con Kearl, quien falleció en 2015. Jacobsen queda solo como único editor y dedica el libro, además de incluir como capítulo final lo escrito por el finado, sobre la proliferación de postselves en la cultura americana, en 2010. El capítulo 1 está firmado por Walter, el otro gran especialista en sociología de la muerte, a cuya obra ya nos hemos referido y que aborda la relación entre inmortalidad y memoria.
Poco antes de la compilación referida, su editor había publicado un artículo (Jacobsen, 2016), seguido de un libro con similar título (Jacobsen, 2021) donde se propone añadir una quinta fase (denominada «spectacular death») a las cuatro acuñadas por Ariès, sobre la historia de la muerte («tamed death», «death of one’s own», «death of the other» y «forbidden death»). Las propuestas de denominación y conceptualización han seguido posteriormente con la etiqueta «digital death» (Sumiala y Jacobsen, 2024).
Desde el Departamento de Sociología en la universidad sueca de Uppsala, y bajo el paraguas investigador grupal de sociología cultural, Holmberg, Jonsson y Palm (2019) reúnen una docena de trabajos en la obra Death Matters. Cultural Sociology of Mortal Life. La pluralidad de casos estudiados va más allá del contexto nacional sueco y, entre las temáticas abordadas, se incluyen procesos de memorialización y duelo, como ante el deceso de famosos (Kania-Lundholm, 2019). Esta autora estudia el trabajo del duelo digital («Digital Mourning Labor») a propósito del aprovechamiento, por parte de marcas comerciales, o entidades varias, de la imagen de celebridades muertas para beneficio comercial de dichas organizaciones. Lo cual ayuda también en el análisis de obituarios y homenajes académicos (foco de nuestro artículo) y pareciera aludir a conceptos ya referidos (muerte digital y espectacular).
Otro aporte destacable, especialmente crítico y autocrítico, sobre los enfoques sociológicos de la muerte se halla en lo escrito por Jyoti Puri (2021). Se apela a la descolonización de perspectivas teóricas practicadas desde una sociología eurocéntrica y poco atenta a las disparidades de género, clase o etnia. Trata de proporcionar una genealogía alternativa de la sociología de la muerte, recuperando figuras del pensamiento social como: Harriet Martineau3, Ida B. Wells y W. E. B. Du Bois. Recientemente, Cachón-Rodríguez (2024) ha señalado el gran desconocimiento de la obra de Du Bois en la sociología española; habiendo abordado también en una obra de 2021 las muertes racistas y reiteradas de afroamericanos en Estados Unidos.
El marco teórico que ofrece la sociología de la muerte, como se ha visto hasta aquí, es amplio y podría extenderse aún más, ahondando en su relación con los abordajes del envejecimiento, los discursos sobre el cuidado y la calidad de vida en las etapas finales de la misma (Powell, 2022). Conviene, no obstante, dar cuenta de algunos aportes más específicos sobre los obituarios académicos hechos desde la sociología, especialmente la aportación de Bourdieu para entender la vida científica.
Bridget Fowler (2004: 148) ha dedicado parte de su trayectoria investigadora al estudio de los obituarios en cuanto memoria colectiva. En uno de sus primeros escritos, anota que «los obituarios revelan y conforman activamente cómo recuerdan las sociedades», expresión entrecomillada por dicha autora, destacada en cursiva por nuestra parte, aludiendo a la obra de Connerton (1989). De la mano de este autor y otros, como Halbwachs (1992), Fowler invita a abordar los obituarios no solamente como meros homenajes individuales, sino como parte de una representación o juego de poder simbólico en el macrocontexto social. Bajo la apariencia de retratos individuales, se añade, los obituarios componen una suerte de legitimidad del orden social de la conmemoración. En esta primera aportación, centrada en obituarios publicados en la prensa británica de 1900 y 2000-2001, Fowler trata de desarrollar un abordaje empírico aplicable a las narrativas necrológicas, apoyándose en especial en la obra de Bourdieu. Considera clave la obra La noblesse d’état: grandes écoles et esprit de corps, manejada en su edición inglesa de 1996, para un análisis crítico de los obituarios en general. Compartimos esta apreciación de Fowler (2004: 150), su advertencia en la obra de Bourdieu (contrastada por nuestra parte también) de ese mundo de la edición, en los periódicos (y en las revistas académicas universitarias), de la negociación y filtrado de obituarios publicables o no, según el perfil de las personas homenajeadas u obituariadas. Hacemos nuestra también su apelación a esa evolución (deseable), aunque lenta, de los criterios meritocráticos a otros más democráticos.
Pocos años después, Fowler (2005, 2007) amplía sus indagaciones sociológicas alrededor de la memoria colectiva y los obituarios, primero en un artículo y después en un libro. Sigue en ambos escritos con el foco en los obituarios periodísticos de la prensa británica. Combina en el libro un análisis cuantitativo de «las vidas que elegimos recordar» con un análisis del discurso de dichos obituarios diferenciando las categorías de políticos, escritores, artistas, deportistas y sindicalistas para el periodo 1999-2006. Se avanza una tipología de obituarios (desde el más común, denominado «positivo tradicional», hasta los «negativos», «trágicos», «irónicos» y, por último, los «no tradicionales pero positivos») que se intenta hacer corresponder con algunas categorías de memoria colectiva («dominante», «popular» y «contramemoria»). Más aún, hay ya un interrogante que guía su línea de investigación, acompañado de una reflexión conceptual a modo de respuesta4, que en parte se ha retomado en trabajos posteriores de otros colegas (Tight, 2008; Macfarlane y Chan, 2014; Hamann, 2016; Piumbato, Masson y Massao, 2021).
Diez años después, y en capítulo de libro homenaje a maestro fallecido, Fowler (2015) aborda el estudio de los obituarios académicos publicados en periódicos. Retoma el acompañamiento teórico de Halbwachs, su concepto memoria social, y de Bourdieu, la distinción, la formación del canon en las estructuras universitarias, entre otros aportes conceptuales (pero sin apenas referirse al concepto clave de capital simbólico). Además de la obra de Bourdieu, ya recomendada previamente sobre el corporativismo campus adentro5, Fowler señala la necesidad de revisar Homo Academicus6 y no falta su advertencia crítica sobre algunos efectos colaterales no deseables, que ciertos obituarios académicos evidencian (gerencialismo, mercantilización y racionalización derivada de tales clasificaciones o cuadros de honor).
Williams ha hecho también algunas aportaciones al conocimiento científico social de los obituarios, que nos han servido para el análisis de las necrológicas académicas. En los años noventa del pasado siglo publica un artículo pionero sobre los obituarios de personas fallecidas por SIDA (Williams, 1997). Su recurso teórico a la obra de Goffman (sobre la identidad estigmatizada) se retoma y amplía (con el concepto de frame analysis) en el capítulo sobre obituarios que firma años después (Williams, 2003). En este trabajo se resalta la cuestión del reconocimiento institucional en los obituarios, reservado a quienes han desempañado en vida ocupaciones de prestigio. Este asunto reaparece en una contribución posterior (Williams, 2009), ahora en epígrafe aparte, renombrado: «Democratization of Obituaries». Un aspecto de la sociología de los obituarios, el de la democratización, que se ha detectado en otros enfoques disciplinarios (Starck, 2004) y que retomamos aquí en el análisis de los obituarios académicos reunidos, barajándolo junto con los aportes de Bourdieu (2007, 2015) sobre capital simbólico. Este concepto ayuda a desvelar estructuras de construcción y mantenimiento social de las relaciones de poder y las jerarquías sociales, mediante el reconocimiento y la atribución de prestigio en los contextos académicos.
En términos de Bourdieu, cabe analizar los obituarios como prácticas discursivas de consagración de trayectorias, que condicionan la reproducción social y cultural, moldeando el habitus de clase, y generan capital simbólico. Se trata de una forma de reconocimiento póstumo que se plasma en publicaciones académicas, que condiciona el legado y la percepción de la obra de quien fallece, pero también supone un capital para la comunidad académica de pertenencia.
Metodología
La síntesis de cómo se ha procedido (trastienda metodológica) en la elaboración del estudio que registra este escrito precisa mencionar la estrategia metodológica de los estudios de caso, su especial singularidad en la investigación social cualitativa. El relato de la actividad indagatoria desplegada ha de invocar, aunque concisamente, el doble enfoque (biográfico y etnográfico) con el que dicha estrategia se ha solido abordar desde la antropología, la psicología social o la sociología, entre otras ciencias sociales. Ello supone referirse a la relación de quien indaga con los materiales que reúne, analiza e interpreta. Por nuestra parte, conviene resaltar el trabajo de campo documental y de observación participativa, para visibilizar y contextualizar lo vivido hasta escriturar este original en formato publicable. Merecen recordarse aquí las palabras de Fowler (2015: 131) sobre los obituarios académicos en cuanto documentos etnográficos: «Si abordamos estos obituarios de académicos como documentos etnográficos, revelan ciertos aspectos bastante sorprendentes».
Del archivo preliminar al archivo sistemático de casos in memoriam
de colegas
Siguiendo una costumbre, incorporada a mis rutinas de archivo de los últimos años, he solido abrir una nueva carpeta digital, dentro de la denominada In Memoriam, cada vez que llegaba una noticia de fallecimiento por vía institucional o más personal relacionada con colegas (y estudiantes7) de mi entorno universitario. Según las circunstancias y la relación personal habida, la reacción primera de archivo y documentación preliminar ha dado paso a distintas formas de participación en los homenajes fúnebres.
Desde mayo de 2022, empecé a sistematizar la elaboración de casos in memoriam, con el pensamiento de escribir un artículo sobre las prácticas discursivas ante la muerte de colegas. El foco de atención se orientó, sobre todo, hacia revistas de sociología españolas, buscando y vaciando artículos de tipo necrológico, desde la fundación de la revista hasta la actualidad. El interés sociológico y metodológico por los obituarios desbordaba el ámbito más académico de las revistas del gremio y se saltaba enseguida al rastreo del reflejo del óbito en la prensa o en otros medios de comunicación e interacción social. En algunos casos se contaba con actos de homenaje póstumos, incluso experiencia directa de participación en los mismos, en roles de mayor o menor implicación.
La documentación y escritura preliminar del caso se ha hecho en ocasiones con colegas de nuestro entorno laboral, aunque su área de conocimiento no fuese estrictamente la sociología. Ello ha supuesto el beneficio de una cierta comparación distante8. Ello ha servido también de recordatorio sobre algunas prácticas discursivas, observadas en la academia universitaria e incluso puestas en práctica; a saber, la dedicatoria de un artículo o alguna de sus secciones a la memoria de colegas. Recuerdo haberlo practicado doblemente, al insertar en un texto publicado en 2015 la referencia in memoriam, dedicándosela a dos colegas: Ángel de Lucas y Juan José Linz (fallecidos en 2012 y 2013, respectivamente).
De un primer abordaje muestral panorámico a un segundo más focalizado
En la literatura revisada sobre obituarios académicos, posterior a la obra ya referida y referente de Bourdieu (1988), se han encontrado por un lado escritos centrados en una sola revista (Fernández, 2015). En el otro extremo, el abordaje se abre de manera amplia hasta abarcar varias disciplinas, diversos países y un gran número de necrológicas a lo largo del tiempo (Hamann, 2016). Julian Hamann aborda el análisis cualitativo de doscientos dieciséis obituarios publicados en revistas académicas de física, historia y sociología, en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, desde el decenio de 1960 hasta el decenio de 2000.
Cabe señalar también otras contribuciones centradas solo o especialmente en los obituarios periodísticos (Bytheway y Johnson, 1996; Williams, 1997; Starck, 2004; Tight, 2008; Fowler, 2015; Fuente, 2017). Aquí también la literatura muestra polaridades, desde un solo país, periódico y año (Bytheway y Johnson, 1996; Fuente, 2017) hasta una tesis doctoral que compara obituarios periodísticos de las principales cabeceras en el caso de Australia, respecto a EE. UU. o Reino Unido (Starck, 2004). En zona intermedia de las polaridades referidas cabe mencionar el trabajo de Francescutti (2019), un estudio comparativo de las necrológicas publicadas en tres periódicos de referencia en España, como son El País, ABC y La Vanguardia de Barcelona. Como advierte el autor, para argumentar su muestra, cada uno de dichos periódicos representa una posición ideológica en el gradiente de progresismo-conservadurismo y de nacionalismo catalanista. Mención aparte merece el artículo de Tight (2008), pues el autor compone su llamativa muestra con los primeros cien obituarios aparecidos en la llamada prensa de calidad, en Reino Unido, en el año 2007, si bien se centra solo en obituarios académicos, sobre personas cuya vida ha trascurrido de modo principal en las universidades.
Añádanse los aportes centrados en los obituarios online (Mosquera, 2014; Heynderickx, Dieltjens y Oosterhof, 2019; McGlashan, 2021), nuevos espacios virtuales (incluidas las redes sociales) a los que se han ido moviendo los obituarios periodísticos tradicionales, ocupados mayormente en obituarios sobre celebridades (Boyce y Dove, 2022).
De todas estas acotaciones muestrales mencionadas en los párrafos previos hemos aprendido algo. Nuestra decisión muestral ha ido evolucionando desde el abordaje más panorámico al más focalizado. Queda dicho que enseguida se consideró no ceñirnos únicamente a lo publicado en las revistas del gremio sociológico. Era clave considerar la repercusión de cada fallecimiento que reflejaban la prensa y otros medios. A ello cabe añadir las iniciativas de homenaje dentro y fuera de la academia. Finalmente, el foco final se ha centrado en la REIS, en cuanto revista referente de la sociología española, y en el CIS, en cuanto institución anfitriona de la misma, junto con su singularidad dentro de las prácticas de reconocimiento de la profesión. Ambas calas se consideran complementarias (de un mismo caso) y de especial interés también por su carácter estratégico. De ese modo, se consideraba no solo lo publicado en la revista (desde sus comienzos en 1978 hasta 2024), sino también algunas iniciativas de homenaje póstumo promovidas desde la presidencia del CIS ante las pérdidas de colegas (además de los homenajes en vida).
Apertura analítica: apuesta por modos
de análisis combinados
En los apartados precedentes sobre encuadres teóricos e investigación empírica, a propósito de homenajes póstumos y obituarios, ya se ha avanzado también buena parte de los modos de análisis practicados en este campo. Aunque el acento se ponga a veces en modos de análisis más cuantitativos o cualitativos, las apuestas por análisis combinados se repiten y resultan más convincentes o prometedoras (Bourdieu, 1988; Fowler, 2007; Tight, 2008; Williams, 1997, 2003, 2009; Hamann, 2016; Heynderickx et al., 2019). Por nuestra parte, nos guía la consideración de que el análisis está omnipresente a lo largo del recorrido investigador, en el proceso de formulación del problema con ojos sociológicos o de ciencia social; de selección de enfoques, materiales y otras decisiones de diseño, incluso durante los momentos de escritura parcial y final.
Nos anima la tarea de comprobar o aplicar, para el caso español referido, algunos de los conceptos encontrados en la literatura revisada, que han servido para componer algunos de los resultados que se exponen a continuación. Por otro lado, en el plano más metodológico de técnicas de análisis concretas practicadas, ha sido clave el análisis desarrollado por Conde (2009), ASSD (Análisis Sociológico del Sistema de Discursos), para completar las propuestas tipológicas que se exponen en los resultados.
Resultados
A continuación se presentan los principales resultados del análisis de las necrológicas publicadas en la REIS, distinguiendo varios apartados en los que se aborda: 1) su caracterización y contextualización dentro del panorama de otras revistas españolas del mismo campo; 2) la pluralidad relacional entre obituariados y obituaristas, junto con las redes y biografías académicas que se visibilizan mediante prácticas discursivas de reconocimiento y consagración mutua (analizadas proponiendo una tipología de obituarios académicos), y 3) los otros homenajes que contextualizan los obituarios de la REIS.
Caracterización de los obituarios publicados en la REIS, desde 1978 a 2024
La REIS ha publicado veintidós in memoriam, entre el primer número de 1978 y el número 187 de 2024, pero han sido diecinueve los obituariados (ninguna mujer), dado que dos de ellos suscitaron más de una necrológica en dicha revista: Luis Rodríguez-Zúñiga (presidente del CIS, 1988-1991) y Manuel Justel (técnico del CIS). En la tabla 1 se detallan los casos concretos, aportando algunos datos considerados básicos y fundamentales para una primera caracterización, como son el número de la revista, la fecha y la edad del óbito, la autoría del obituario o el número de palabras de cada necrológica.
Diez de los diecinueve obituariados fallecen antes de los setenta años, edad de jubilación forzosa en la universidad; nueve de los cuales mueren con menos de sesenta años. El carácter prematuro, inesperado, por accidente o enfermedad, suele afectar al tipo y número de obituarios. Fowler (2005) los denomina «tragic obituaries». Casos publicados en la REIS aparte, son numerosas las muertes prematuras en la comunidad sociológica española: Eduardo Terrén (46 años), Carmen Gavira (52), Andrés Bilbao (53), María Ros (55), Javier Garrido (57), Julio Alguacil (58), Ángela López (62), Julio Cabrera (63), Jesús Ibáñez (64), Jaime Martín Moreno (64), Enrique Laraña (65), Helena Béjar (67).
El recuento general de palabras, ubicado en la última columna de dicha tabla, se toma como un primer indicador o base empírica de la variedad de formas narrativas en las que se han concretado las necrológicas en la REIS a lo largo de su existencia. A juzgar por el rango de palabras publicadas en este panteón de papel (Francescutti, 2019), que va desde el mínimo de 197 palabras9 hasta los tres máximos de 6446 palabras, 9432 y 11 310, el espacio editorial admitido por la REIS ha ido evolucionando y ha sido flexible. Más aún, refleja una heterogeneidad que permite (e invita) la realización de análisis diversos entre los que no pueden faltar las propuestas tipológicas. Por ejemplo, los tres obituarios de mayor tamaño (casos 10, 17 y 19) ejemplifican una modalidad de obituario académico que se asemeja a un artículo de investigación monográfico sobre la figura y la obra académicas del colega fallecido10. En esta modalidad se podrían incluir otros dos casos de no tanta extensión en palabras, pero que incluyen una bibliografía más (caso 18) o menos (caso 15) amplia. Se trata del tipo o subgénero necrológico bio-bibliográfico11.
Queda dicho que el número de palabras se toma como un primer indicador, que ayuda a aproximarnos a las modalidades de obituarios académicos. Ahora bien, conviene complementar la presentación de este dato inicial para avanzar en la tarea tipológica. A este respecto, la necrológica 8, dedicada a Esteban Pinilla, marca el tercer mínimo (246 palabras). Pero su autor, Jesús de Miguel, hace posible el último deseo de publicación en la REIS del manuscrito del colega y amigo fallecido. Se trata de una modalidad de obituario que recuerda (sin llegar a equipararse) la sección Texto clásico de la REIS. En 1991, Beltrán firma el in memoriam de Spreafico. Repite esta modalidad de necrológica acompañada de un escrito autoría del colega fallecido12 y lo hace en la versión extensa (1403 palabras) y siendo el colega homenajeado de otra nacionalidad diferente a la española. Hay otros casos de obituarios a colegas de nacionalidad no española, un total de siete (de las veintidós necrológicas); a saber, además del referido: Kish, Melucci, Laslett, Bourdieu, Merton y Galtung.
La REIS en el contexto fundacional, cambiante, de otras revistas sociológicas en España
En la tabla 1 se han anotado las fechas de publicación en la REIS de cada necrológica, pero conviene advertir la existencia de años sin in memoriam (1980, 1982 a 1990, 1992 y 1993, 1997 y, especialmente, el largo periodo 2005-2023). Para este último lapso temporal se hace necesario recordar la existencia o aparición en el contexto español de otras revistas académicas en un campo similar de conocimiento compartido con la REIS. A lo ya señalado en el apartado de metodología añadimos algunos datos básicos sobre otras revistas prestando atención a dicho periodo sin obituarios en la REIS, entrados ya en el siglo xxi.
La RIS (Revista Internacional de Sociología), editada por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC) ha publicado en este primer cuarto de siglo los in memoriam de cinco colegas: Mendras, López, Tilly, Ayala y Giner13 (publicados respetivamente en 2003, 2007, 2009, 2010 y 2020).
PAPERS, con más de cincuenta años de historia, vinculada al Departamento de Sociología de la Autónoma de Barcelona, ha publicado dieciocho obituarios disponibles online de todas sus etapas: cinco antes del año 2000 (a Pinilla, Marcos Alonso, García Nieto, Popper, Boix), cinco de 2000 a 2004 (Bernstein, Bourdieu, Rawls, Merton, Sweezy) y los ocho restantes en el lustro 2010-2014 (Dahrendorf, Cohen, Terrén, Bell, Malek, de Lucas, Ostrom y Linz).
Sociología del Trabajo (ST), revista complutense con una primera época (1979-1983) y una segunda época desde 1987, ha publicado ocho in memoriam originales, más uno republicado. El primero, en 1999, a Santos por los directores de ST. El segundo, 2003, a Brusco, y el tercero a Wisner. En 2018 se homenajea a Dombois y en 2021 a de la Garza. En 2023 se publican tres necrológicas, una en el número 102 (a Miguélez) y dos en el número 103 (para Ortí y de Miguel). En este número, ST opta también por republicar el extenso obituario que Ortí dedicara a su colega y amigo Ángel de Lucas, que había sido publicado antes por la revista Sociología Histórica en 2012.
Política y Sociedad aparece en 1988, editada por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense de Madrid. Los in memoriam publicados se reducen a cuatro: en 1999 (a Luhmann); en 2003, dos (para González Encinar y Bilbao), y en 2004 a Murillo, que cuenta también con el firmado por Beltrán en la REIS. No es una revista que haya cubierto la ausencia de obituarios en la REIS durante el periodo 2005-2023.
Ya en 2001, la FES (Federación Española de Sociología) recrea14 y edita la Revista Española de Sociología (RES). En sus veinticuatro años de existencia continuada ha publicado catorce in memoriam: los tres primeros fechados en 2007, 2008 y 2009 (para López, Bouzada y Jiménez Blanco) y los tres últimos en 2020, 2021 y 2024 (para Castillo, Giner y Carabaña). Entre medias, los ocho obituarios restantes se concentran en los años 2010 (Centelles, Vidal-Beneyto), 2013 (Alabart, Boudon) y 2014 (Linz, Laraña). Por tanto, y a diferencia de la revista Política y Sociedad, la RES sí ha sido una revista que ha proporcionado nicho necrológico a una parte de los obituarios académicos que no se publican en la REIS durante el periodo 2005-2023.
En 2011 surge Encrucijadas, con el título complementario de Revista Crítica de Ciencias Sociales. En sus catorce años de existencia ha publicado siete in memoriam, aunque dicho sumatorio bien podría casi duplicarse si se consideran aparte cada uno de los cinco obituarios con firma individualizada que se presentan como un único documento (coordinado por el editor, que añade un anexo biobibliográfico muy elaborado sobre la figura y la obra de Gaviria, en el monográfico de 2018). Antes, en 2013, la revista se había estrenado con su primer necrológica, dedicada a Santiuste, con firma institucional (Equipo Editorial y Consejo de Redacción). Los cuatro obituarios restantes están fechados en 2016, 2017, 2019 y 2020, y se dedican respectivamente a Bauman, Atkinson, Millett y Porqueres. En estas cuatro necrológicas se constata el enfoque pluridisciplinar de la revista (al igual que en ST y la REIS), pues las personas obituariadas y las obituaristas van desde la sociología, la economía, la filosofía (y otros campos) hasta la antropología. Los cuatro obituarios cuentan con abundantes referencias bibliográficas.
Sin duda hay otras revistas en el campo sociológico abierto a otras ciencias sociales y humanidades, en las que se han publicado obituarios, pero cuya consideración nos llevaría a exceder el límite editorial de este artículo, cuyo foco principal de atención gira alrededor del caso de la REIS.
Pluralidad relacional y de autoría, redes y biografías académicas visibilizadas mediante prácticas discursivas de consagración mutua
Cabe preguntarse hasta qué punto la relación de amistad, como una de las constantes en los pares obituarista-obituariado, aúna pros y contras, capacidad y voluntad de retrato, reconocimiento (por la amistad, la admiración), junto con el riesgo de visión edulcorada, sesgada, condicionada. Tight (2008) advierte de la estrecha relación entre obituariados y obituaristas, particularmente la relación discipular, aunque solo en algunos casos. En el caso de la REIS, solo dos obituaristas expresan dicha relación (caso 11, que habla de «maestro sui géneris» y diferencia discípulos oficiales de «oficiosos», entre los que se incluye, y caso 20, que resalta al «maestro indiscutible» hoy ya atípico, al igual que la red amplia de discípulos en varios campos). En las necrológicas de la REIS aparecen otras formas relacionales, como son: la que combina la relación académica y amical, la más abundante (casos 1, 2, 5, 6, 8, 9, 12, 13, 21 y 22); la académica internacional (casos 7, 14, 15, 16, 17 y 19); la académica nacional (casos 10 y 18), y la institucional (casos 3 y 4). Cabe adjetivar de endógena esta última, al tratarse de necrológicas dedicadas a personal (presidente o técnico) del CIS, organismo editor de la revista. Resulta previsible (y deseable) imaginar un tipo institucional exógeno que dé paso a prácticas editoriales donde cualquier muerte perteneciente a la comunidad científica que abarca la revista o entidad editora tenga un mínimo reflejo institucional in memoriam. Algunas organizaciones ya vienen practicando «recopilar y difundir los nombres y quizás una breve biografía de las personas que murieron durante el año pasado» (Williams, 2009: 786), una forma de abordar la cuestión de la democratización de los obituarios, que ha destacado esta autora.
Más allá de la métrica y las formas encontradas en esta pluralidad relacional entre las partes referidas, interesa destacar también otros frutos conceptuales como el de la llamada intergeneracionalidad académica, «que se materializa en redes de colaboración científica» (Piumbato, Masson y Massao, 2021: 391). Hasta qué punto los obituarios académicos se caracterizan por su referencia a redes magistral-discipulares, de colaboración, etc., ha sido una de nuestras preguntas motrices, al igual que en otros estudios (Fernández, 2015). En parte, se ha comprobado y concretado la relación discipular en el párrafo anterior, pero dichas cadenas generacionales y redes aparecen en muchos casos de relación académica sin o con amistad, que son los más abundantes.
Hay que añadir el aprendizaje que sobre el trípode biográfico-curricular (docencia-investigación-gestión) permiten los obituarios académicos15. Biografías situadas en redes académico-intelectuales que ayudan a entender la composición de escuelas, grupos y colegios invisibles que reaccionan para homenajear a alguien de su red o comunidad de pertenencia16, que otros autores denominan comunidad ideal (Mosquera, 2014), comunidad de referencia y audiencia (Hamann, 2016) o comunidad académica (Piumbato, Masson y Massao, 2021). Hamann (2016: 4) resalta la particularidad de los obituarios frente a las biografías, las reseñas de pares o las cartas de recomendación, pues considera que los obituarios, al dirigirse con mayor regularidad a una audiencia imaginada, logran involucrarla más en el «(e)valuative discourse». Añade que desde la autoría de cada necrológica se sugiere a esas comunidades de referencia y audiencia cómo debería recordarse la vida académica concluida por la muerte, al tratarse de prácticas de posicionamiento («positioning practices») que comprenden todo tipo de méritos académicos, incluidos los puestos ocupados, para clasificar dicha vida, adscribirla a red o escuela, o compararla con otras figuras de la comunidad de referencia. De ahí que este autor defina los obituarios como «actos de consagración» dirigidos «tanto a la comunidad científica como al difunto» (Hamann, 2016: 11). Bourdieu (2007: 222) apela a la consagración institucionalizada vía títulos de nobleza y académicos para manifestar, además de posición social, reconocimiento colectivo, algo constatado en gran parte de las necrológicas publicadas en la REIS (y en otras revistas).
Los relatos necrológicos analizados aquí permiten detectar una doble configuración narrativa (Conde, 2009), que resulta del entrecruzamiento de un eje horizontal biográfico (polo privado de la vida personal frente al polo público de la vida académica) y un eje vertical jerárquico-clasista (según sea mayor o menor el reconocimiento de la posición académica alcanzada). Esta polarización ha sido finalmente la elegida, sustituyendo al polo aristocrático vs. democrático, para integrar la aportación de Bourdieu (1988, 2007, 2015) sobre las pugnas por el capital simbólico en el campo científico. En el gráfico 1 puede verse la concreción resultante de dicho análisis. La ubicación de cada obituario en este mapa tipológico-discursivo representa la correspondencia de su posicionamiento en los ejes referidos; esto es, su proximidad o alejamiento a los polos correspondientes. En el cuadrante superior-derecho sobresalen en número los llamados obituarios bio-bibliográficos con mayor capital simbólico, de colegas-maestros muy renombrados, máxime por su obra publicada y honores nacionales o internacionales. Mientras que en el cuadrante superior-izquierdo aparecen los denominados obituarios bio-personales, también con similar capital, de colegas-maestros o amigos valorados más por su persona, magisterio u obra gestora que por la obra publicada o investigadora. Ambos tipos tienen su complementario necrológico con menor capital simbólico en los casos de colegas menos conocidos o con menos discípulos.
Otros homenajes
En este apartado se sintetiza, dadas las constricciones editoriales, lo señalado entre paréntesis en el título de este artículo. Al igual que la ausencia, algunos años, de necrológicas publicadas en la REIS nos llevara a señalar el contexto fundacional de otras revistas sociológicas española, se precisa referirnos al papel de otros homenajes, en vida o póstumos, no necesariamente promovidos ni publicados por la REIS. No se alude solo al anfitrión de esta revista, aunque sin duda cabe atribuir al CIS una importante labor como promotor o editor de homenajes en vida y también póstumos. Ni unos ni otros homenajes pueden recibir aquí toda la atención que merecen, pero se han tenido en cuenta en el análisis contextual y más integral de los obituarios académicos. Más aún, en algunos de estos se invocan los homenajes en vida, en sus distintas formas (actos académicos, libros u otros soportes, premios), como distinción curricular del finado.
De nuevo, las muertes prematuras de colegas (muy numerosas, como se ha señalado en el periodo de necrológicas de la REIS) marcan una diferencia resaltable. Su naturaleza inesperada y anticipada explica que los homenajes en vida, cuyo calendario académico se sitúa circa la edad de jubilación, no se hayan celebrado. Por otro lado, algunos de los obituarios dedicados a colegas fallecidos a edades avanzadas corresponden a colegas internacionales (casos 14, 16, 19 y 22), a cuyas universidades de filiación suelen corresponder de modo preferente esos otros homenajes en vida y póstumos. Un caso excepcional de doble homenaje póstumo promovido por el CIS (entre otros, véase Valles, 2023) ha sido el de Alain Touraine, acto de homenaje celebrado en diciembre de 2023 y libro publicado en junio de 2024 en la Colección Clásicos del Pensamiento Social.
El caso 17, sobre la vida y la obra de Bourdieu, merece consideración aparte aquí. Fallece con solo setenta y un años y ha sido objeto de filias y fobias antes y después de su muerte, como señalara su obituarista español y promotor de otros homenajes (Alonso, 2021). Fuera de España, Swartz, promotor del especial sobre Bourdieu en Theory and Society (Vol. 32, 2003), autor del libro de 2013 (Symbolic Power, Politics, and Intellectuals: The Political Sociology of Pierre Bourdieu), aboga también por prácticas discursivo-académicas intermedias, para enjuiciar la obra de este colega excepcional, que eviten los extremos de la pasión discipular y de la profanación de colegas o trabajos sagrados.
Discusión y conclusiones
La revisión de la literatura sobre sociología de la muerte, como encuadre teórico y empírico, para abordar el estudio de los obituarios académicos, nos ha llevado a conocer un campo de especialización con una variedad de aportaciones firmadas sobre todo por colegas fuera de España. Dicha literatura se ha centrado especialmente en los obituarios publicados en los medios de comunicación, más que en las revistas de las diversas disciplinas de las ciencias sociales. En las principales revistas sociológicas españolas se ha ido publicando un número importante de necrológicas académicas, pero apenas se ha prestado atención al análisis sociológico de este material.
En este artículo se ha puesto el foco principal en todos los obituarios aparecidos en la REIS, desde sus comienzos en 1978 hasta 2024. Para analizar y comprender el caso de la REIS ha sido necesario contextualizarlo doblemente. Por un lado, en el panorama formado por otras revistas que comparten su campo de conocimiento, algunas de las cuales se han fundado en este siglo xxi. Por otro lado, la REIS, al igual que otras revistas, se halla ubicada en entidades que ofrecen también homenajes en vida y póstumos distintos al formato de revista y que han de considerarse e integrarse en el estudio del caso. Precisamente, este doble contexto se echa en falta en algunas de las propuestas tipológicas sobre obituarios presentes en la literatura.
Otro rasgo que caracteriza el análisis de obituarios académicos hecho a partir del caso de la REIS, si bien considerando el doble contexto referido, ha sido el acento en la pluralidad relacional entre colegas obituariados y obituaristas. Eso se ha enlazado a su vez con dos procesos abordados en la literatura: la visibilización de redes y biografías académicas y la denominada consagración mutua. En ambos procesos, los obituarios resultan aleccionadores y fuente de aprendizaje sobre prácticas discursivas donde aparece una estructura narrativa redundante (resultante del análisis narrativo-discursivo practicado): la dimensión polar biográfica de la historia privada-personal frente a la pública-académica, que se entrecruza con la polaridad de mayor o menor reconocimiento según la posición académica alcanzada (en términos de capital simbólico). Cada tipo de obituarios académicos resulta de la dosificación y combinación de dichas polaridades, además de perfilarse según la caracterización expuesta aquí en el apartado de resultados. El género necrológico observado en la REIS ofrece una amplia gama de formas de homenajear la vida y el legado de quienes nos han precedido en el oficio, que habrá que seguir comparando con los obituarios académicos de otras revistas y entidades editoras o promotoras de este y otros homenajes. Se ha tomado el caso de la REIS y el CIS como un primer paso para la investigación sociológica de las necrológicas en la academia sociológica española dado su carácter estratégico (además de abierto a otras disciplinas afines) y por el amplio periodo temporal que cubren los obituarios publicados desde 1978 hasta 2024, facilitando la observación y el análisis de su evolución tipológica como género narrativo-discursivo clave en el desarrollo de la sociología de la muerte y de las comunidades científicas.
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1 En los obituarios académicos (y otros homenajes), foco de este artículo, la arena significativa y contexto de observación estratégico (además de los funerales en sí) se halla en las revistas del gremio académico, además de en la prensa y otros actos de homenaje. A diferencia del funeral presencial, el encuentro es virtual, propio de comunidades con esa referencia de conocimiento y reconocimiento que es lo publicado.
2 Concepto, acuñado por Kenneth J. Doka en 1989, referido a formas de duelo no tan reconocidas socioculturalmente: la muerte de mascotas o seres queridos con los que no nos une consanguineidad.
3 En noviembre de 2022 se publica la primera edición en español de la obra de Martineau. Capitolina Díaz (2022: 7 y 13) firma una presentación que ayuda a contextualizar y valorar las aportaciones de «nuestra metodóloga» y socióloga pionera, precursora de la obra Durkheiminana sobre el suicidio, y estudiosa de los valores morales a través de los epitafios, entre otros materiales empíricos.
4 «¿Qué es entonces el obituario, sociológicamente hablando?» (Fowler, 2005: 61). Responde en la misma página: «un nexo semi-ritualizado de los mundos ético, político y profesional», «un veredicto, derivado de pares profesionales, sobre el valor de la contribución de la persona fallecida».
5 La expresión campus adentro se toma por nuestra parte del libro homónimo (Parra, 2001). Otro testimonio personal crítico de experiencia vivida, sobre las estructuras universitarias españolas, se tiene en la obra autobiográfica de Juan Maestre (2021). Son dos versiones made in Spain del Homo Academicus y otras obras de Bourdieu, a las que cabe acompañar con el trabajo temprano de Amando de Miguel (1973), con resonancia del Homo Sociologicus de Ralf Darendorf, de 1968. Los tres autores españoles mencionados han alcanzado la condición de catedráticos eméritos en sociología. La visión crítica que han registrado sus escritos sobre la academia, el oficio y los oficiantes de su especialidad universitaria continua en la obra más reciente de Alburquerque (2024).
6 Años antes, Tight (٢٠٠٨: 127) se había referido así a esta obra: «El único estudio académico que toca los obituarios académicos en particular, del que tengo conocimiento, es el de Bourdieu (1988)». Se concreta además que fueron treinta y cuatro los obituarios analizados por Bourdieu, quien aborda la relación entre el origen social y el éxito académico basándose en el anuario de antiguos alumnos de una institución francesa de elite y para el periodo 1962-1965.
7 En 2023 y 2024, años en los que se ha dedicado atención especial al estudio de los obituarios académicos, ha habido muertes repentinas de estudiantes en cuya vida académica se ha estado implicado como docente (Sandra González Clavería) e incluso participando en el acto de homenaje póstumo (Daniela Rojas Salas). A ellas también se dedica este ejercicio de investigación sociológica.
8 Comparación constante y distante que se ha aprendido de figuras como Barney Glaser y Anselm Strauss, pero también de quienes han tomado su relevo innovando y complementando la propuesta metodológica clásica y sus variantes innovadoras, representadas por colegas como Kathy Charmaz y Adele Clarke.
9 Que corresponde al único obituario de autoría institucional anónima, pues no figura firma académica personal, sino solo el sello del CIS. La persona obituariada es personal laboral o técnico del CIS, pero no personal docente e investigador del gremio de las ciencias sociales.
10 El caso 10 resulta especialmente singular, pues apenas dedica a la persona los tres primeros párrafos del artículo para centrarse únicamente en la obra, el tema de la abstención electoral, especialidad del obituariado con quien el autor de la necrológica había mantenido una cordial disputa intelectual.
11 Tal es la denominación que proponemos aquí (y que concretamos en el gráfico 1). La expresión «biobibliografía» se usa además por el autor del obituario 17 para titular uno de los epígrafes de su escrito.
12 Modalidad inaugurada en el caso 1, en el 12, el óbito acontece cuando está ya en imprenta el artículo del colega fallecido (que había participado en el monográfico de la revista).
13 Giner es homenajeado doblemente: por el editor de la RIS, al introducir la sección personalia, y por Pérez Yruela en un artículo republicado sobre la obra de Giner, que contiene la respuesta que escribiera Giner en su día a dicho texto.
14 Se funda en 1963, pero solo publica el ilegal n.º 0 y el primer n.º 1 legal, siendo cerrada por el régimen.
15 Algo que ya esperábamos encontrar, dada nuestra observación-participación en el terreno universitario y conocidos los resultados a este respecto de autores como Macfarlane y Chan (2014).
16 El caso de Alfonso Ortí ha sido abordado en otro lugar para desarrollar y relacionar estos y otros conceptos, partiendo del denominado homenaje bibliográfico en vida (Valles, 2022).
TABLA 1. Necrológicas publicadas en la REIS (1978-2024)
|
N.º CASO |
Colega obituariado |
Año (y n.º) revista |
Fecha óbito |
Edad (años) óbito |
Autoría del obituario |
N.º palabras texto |
|
1 |
Ángel de la Iglesia |
1978 (REIS 2) |
1978 |
58 |
José Jiménez Blanco |
390 |
|
2 |
Juan Francisco Marsal |
1979 (REIS 5) |
1979 |
51 |
Amando de Miguel |
412 |
|
3 |
J. L. Martín Martínez |
1981 (REIS 16) |
1981 |
51 |
CIS |
197 |
|
4 |
Luis Rodríguez-Zúñiga |
1991 (REIS 54) |
1991 |
49 |
Joaquín Arango |
472 |
|
5 |
Luis Rodríguez-Zúñiga |
1991 (REIS 54) |
1991 |
49 |
Carmen Iglesias |
1.279 |
|
6 |
Luis Rodríguez-Zúñiga |
1991 (REIS 54) |
1991 |
49 |
Carlos Moya |
1.885 |
|
7 |
Alberto Spreafico |
1991 (REIS 56) |
1991 |
63 |
Miguel Beltrán |
1.403 |
|
8 |
E. Pinilla de las Heras |
1994 (REIS 67) |
1994 |
71 |
Jesús M. De Miguel |
246 |
|
9 |
Manuel Justel |
1995 (REIS 71) |
1995 |
50 |
Francisco Alvira |
681 |
|
10 |
Manuel Justel |
1995 (REIS 71) |
1995 |
50 |
Joan Font Fábregas |
11.310 |
|
11 |
J. L. Lopez Aranguren |
1996 (REIS 74) |
1996 |
86 |
J. E. Rodríguez Ibáñez |
1.329 |
|
12 |
Iñaki Domínguez |
1998 (REIS 84) |
1998 |
48 |
Jesús Arpal |
217 |
|
13 |
José Luis Sequeiros |
1999 (REIS 87) |
1999 |
47 |
Luis González Seara |
680 |
|
14 |
Leslie Kish |
2000 (REIS 92) |
2000 |
90 |
Juan Díez Medrano |
437 |
|
15 |
Alberto Melucci |
2001 (REIS 96) |
2001 |
58 |
Jesús Casquette |
2.042 |
|
16 |
Peter Laslett |
2001 (REIS 96) |
2001 |
85 |
Diego Ramiro Fariñas |
2.022 |
|
17 |
Pierre Bourdieu |
2002 (REIS 97) |
2002 |
72 |
Luis Enrique Alonso |
9.432 |
|
18 |
Eloy Terrón |
2002 (REIS 98) |
2002 |
83 |
Rafael Jerez Mir |
4.456 |
|
19 |
Robert K. Merton |
2002 (REIS 100) |
2003 |
92 |
C. Torres y E. Lamo |
6.446 |
|
20 |
Francisco Murillo |
2004 (REIS 107) |
2004 |
86 |
Miguel Beltrán |
2.846 |
|
21 |
J. L. García de la Serrana |
2004 (REIS 107) |
2004 |
58 |
Fernando Vallespín |
1.426 |
|
22 |
Johan Galtung |
2024 (REIS 187) |
2024 |
93 |
Juan Díez Nicolás |
1.458 |
Fuente: Elaboración propia.
GRÁFICO 1. Tipos de obituarios académicos (REIS, 1978-2024)17
Fuente: Elaboración propia.
17 El mayor o menor reconocimiento se corresponde, salvo circunstancias excepcionales, con una mayor o menor posición académica alcanzada. Ese mayor o menor reconocimiento es el que genera un mayor o menor capital simbólico. De ahí que puedan agruparse en el eje horizontal, bajo una misma etiqueta (mayor reconocimiento - posición académica alcanzada), ambas cuestiones y que luego pueda operacionalizarse esa etiqueta con la referencia a mayor o menor capital simbólico.
Recepción: 03/01/2025
Revisión: 14/03/2025
Aprobación: 10/09/2025